Es de esas frases que llenan presentaciones y no dicen nada. "Transformación digital." Suena importante, suena caro y no te compromete a nada concreto. Por eso la usan tanto. Nosotros preferimos hablar de lo que de verdad quieres, que es otra cosa.
El problema de los eslóganes es que no se pueden incumplir
Cuando alguien te vende "transformación digital", "innovación" o "soluciones disruptivas", lo mejor que tiene para quien lo vende es que no se pueden medir. Si al cabo de un año preguntas si te has transformado, la respuesta siempre puede ser que sí, un poco, en proceso. Nadie falla nunca a una promesa que no dice nada.
Una promesa concreta, en cambio, se puede cumplir o no. "Ahorrarás cinco horas a la semana en facturación." "Reducirás las llamadas de soporte a la mitad." "Los clientes podrán reservar solos, sin que nadie coja el teléfono." Eso se puede medir, y por eso cuesta más venderlo. Deja en evidencia a quien lo dice.
Nadie falla nunca a una promesa que no dice nada.
Lo que de verdad quieres, dicho claro
Cuando rascas el eslogan, debajo siempre hay una de estas tres cosas. Y ninguna se llama "transformación digital".
- Ahorrar horas. Dejar de hacer a mano lo que una máquina puede hacer sola. Facturación, informes, datos que copias de un sitio a otro. El tiempo que recuperas lo dedicas a lo que sí aporta.
- Vender más. Llegar a más gente, ponerle más fácil comprar, no perder al cliente que se queda a media compra porque el proceso es un lío.
- Dejar de sufrir. Que algo que ahora te angustia, porque falla, porque depende de una persona, porque no sabes si está bien, pase a funcionar sin que pienses en ello.
Si lo que te proponen no se puede traducir a una de estas tres, desconfía. Probablemente te están vendiendo la etiqueta, no el resultado.
La tecnología es el medio, no el objetivo
Nadie quiere una app. Quiere vender más, o ahorrar trabajo, o dar un mejor servicio. La app es una forma, quizá la buena, quizá no. Lo mismo con la IA, con una web nueva o con cualquier cosa que acabe en "digital".
Cuando alguien empieza por la tecnología ("necesitas IA", "tienes que tener una app") en vez de por tu problema, ha puesto el carro delante de los bueyes. Primero el problema. Después, si acaso, la herramienta.
La buena tecnología no se nota. Trabaja por debajo para que tú te dediques a tu negocio, no para que puedas decir que te has "transformado".
Cómo lo enfocamos nosotros
No te preguntaremos qué tecnología quieres. Te preguntaremos qué te hace perder tiempo, dónde pierdes clientes y qué te angustia de cómo funcionan las cosas ahora. De ahí sale el proyecto, no de una moda ni de una palabra que queda bien en una diapositiva.
Y cuando terminemos, no te diremos que te hemos transformado. Te diremos qué ahorras, qué has ganado o qué has dejado de sufrir. Si no te podemos decir ninguna de las tres, no deberíamos haber hecho el proyecto.